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¿Es el cierre de las universidades o la llegada de nuevas oportunidades para la formación profesional?

Debido a la contingencia sanitaria 15.55% de los estudiantes universitarios han abandonado sus estudios, muchos de ellos no regresarán a las instituciones educativas a concluir su formación. 

Previo a la pandemia, la demanda de habilidades en el mercado laboral que no ofrecen las instituciones educativas con los programas actuales, ya anunciaba una amenaza en el futuro de muchas universidades. Aunado a lo anterior, los cambios demográficos, ocasionados por bajas tasas de natalidad en años anteriores, también anunciaban una baja en el número de estudiantes matriculados en este tipo de instituciones. 

Con la contingencia sanitaria originada por el COVID-19, que ha afectado a poco más de 26 millones de estudiantes de educación superior a nivel global, la crisis en las universidades se exacerbó. Debido a la pandemia, se está produciendo un alarmante retroceso en el que 15.55% de los estudiantes universitarios han abandonado sus estudios porque han tenido que salir al mercado laboral para hacer frente a la crisis financiera familiar; otros más no regresarán porque no encuentran razones para seguir matriculados en una institución que no garantiza un empleo, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Ante estas tendencias, es casi un hecho el cierre de muchas instituciones por falta de ingresos para cubrir los costos que desde antes de la pandemia ya presentaban.

A pesar de que se ha visto una relación positiva con los niveles de formación, pues de acuerdo a datos de la OCDE, la tasa de empleo de los jóvenes entre 25 y 34 años sin educación media superior (preparatoria o bachillerato) es del 61%; mientras que para aquellos con educación media superior (bachillerato o preparatoria) es del 78% y del 85% para aquellos con educación superior; es relevante observar, que en más de un tercio de países de la OCDE y países socios, las tasas de empleo para personas de 25 a 34 años con educación media superior (preparatoria o bachillerato) son iguales o superiores a las tasas de empleo de aquellos con educación superior (títulos universitarios o de posgrado) en los países que tienen programas con un aprendizaje basado en el trabajo sólido e integrado a programas vocacionales diseñados para ofrecer a los estudiantes una entrada más rápida y directa al mercado laboral. 

Gráfica 1. Tasas de empleo de las personas de 25 a 34 años, por nivel educativo y programa orientación (2019).

Fuente: OECD (2020), https://doi.org/10.1787/69096873-en 

De igual forma, se observa que los programas de vocaciones ofrecen una mayor práctica con el mundo real, lo que los pone en ventaja durante el nuevo orden económico. 

Gráfica 2. Distribución de estudiantes de formación profesional por tipo de programa vocacional (2018).

Fuente: Education at a Glance (2020) https://doi.org/10.1787/69096873-en

Esto a pesar de que para muchas personas las profesiones técnicas no son tan valoradas como las universitarias. Esto se debe a que cada vez más las empresas, sobre todo las empresas de mayor tamaño demandan técnicos de formación profesional (FP). En España, por ejemplo, han llegado a absorber el 42,4 % de las ofertas de trabajo. Esto llevó a que se contratará 54 % más de técnicos de Formación Profesional (FP), por su flexibilidad y capacidad para adaptarse a las necesidades del mercado laboral, que candidatos con un grado universitario. Esta tendencia, podría aumentar la matrícula en estos programas, si las universidades no hacen ajustes a sus planes y programas de estudio.

De acuerdo a Sledge & Dovey Fisgman (2014), las instituciones de educación superior del siglo XX al siglo XXI deben considerar: que la selección de la universidad estará en función del análisis costo – beneficio que hagan los estudiantes con los datos que generen las redes sociales y las mismas universidades, y no se basará en los rankings, el material de mercadotecnia, etc; que la experiencia del estudiante sea personalizada con el apoyo de medios digitales y plataformas, y no un conocimiento generalizado; que la credencialización de los estudiantes sea acumulable y no sólo un título de cuatro años; y que el perfil del estudiante se crea con base a la elección de la ruta de aprendizaje que elija basado en sus necesidades, tiempos, recursos y objetivos. 

Si estos factores no son considerados, otros modelos de formación atraerán a los estudiantes para ofrecerles formación continua a lo largo de la vida más adecuada a la realidad actual. El cambio de la educación está permitiendo que se generen modelos como Singularity University, la cual es una comunidad global de aprendizaje e innovación que utiliza tecnologías exponenciales para abordar los mayores desafíos del mundo y construir un futuro mejor para todos. Otro ejemplo es la University of Louisville, la cual ofrece todos los cursos de (Microsoft, Cisco, IBM, Google, Adobe (badges) para la sociedad de manera gratuita en una Iniciativa que llama del Futuro del Trabajo (FWI) y lo centra en 3 áreas principales: Transformación de la fuerza laboral, desarrollo de la industria e Inteligencia Artificial para el bien o el programa de “freshman year for free”. Este tipo de ofertas permite una educación continua y más flexibilidad para trabajar y estudiar. 

La iniciativa de Microsoft y Linkedin, es otra iniciativa, de oferta educativa. Mediante análisis de datos de estas empresas, se logró identificar cuáles serán las habilidades y los empleos más demandados en el corto y mediano plazo; esto con el fin de evitar que más personas pierdan su empleo derivado de la crisis de COVID-19. Una vez identificados, crearon cursos gratuitos para capacitar a 25 millones de personas. Los diez cursos creados son desarrollador de software, representante de ventas, gestor de proyectos, administrador de Tecnologías de la Información, especialistas en servicio al cliente,  personal de soporte técnico, especialista en marketing digital, analista de datos, analista financiero y diseñador gráfico. La consolidación del modelo blended podría llegar a nivel global, en el que grandes universidades internacionales dan contenido online (a través de un acuerdo con la universidad local), universidades locales ofrecen el componente presencial adaptando el aprendizaje a las condiciones locales y desarrollando habilidades que se desarrollan en persona (networking, comunicación, trabajo en equipo).

Por todo lo anterior, se hace evidente un cambio en la educación superior, actual o se verá el cierre de estas instituciones con mayor frecuencia y el aumento de matrícula en ofertas de formación más cortas y más adecuadas a la demanda del mercado laboral actual.

 

Cristina Cárdenas ccardenas.peralta@gmail.com

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