En México y varios países latinoamericanos, septiembre es un mes en el que cientos de elementos visuales a nuestro alrededor nos animan a recordar de manera festiva nuestra patria: el orgullo de pertenecer a ella; los héroes patrios; el valor de ser países independientes, en resumen, a preguntarnos ¿qué representa nuestro país para cada uno de nosotros?

2020, el año que cambió nuestras vidas

Sin duda, una año atípico. Me atrevo a decir que único en nuestras vidas, y no sólo por la esperanza de que no vuelva a repetirse una situación tan compleja como la que estamos atravesando. Sino por la oportunidad que nos está brindando de hacer un ejercicio de introspección, con suficiente tiempo, para replantearnos diversos aspectos en nuestras vidas, especialmente los de mayor trascendencia.

Y uno de ellos pudiera ser, ¿qué representa cada uno de nosotros para nuestro país?

¿Qué necesita mi país?

Una de las decisiones de gran relevancia en la vida de todas las personas que tienen la oportunidad de estudiar grados universitarios y superiores, es la elección de las áreas del conocimiento de éstas. ¿Qué carrera, posgrado o especialización? Y regularmente se toman con criterios como los gustos, las habilidades, las afinidades, las facilidades, los sueños y demás elementos personales.

Quizá no siempre incluimos otros cómo: lo que necesita mi país, el valor agregado que representó para mi patria, el valor social de mi elección o los grandes problemas de mi entorno, para hacer una ecuación más equilibrada entre lo que mi país es para mi y lo que yo soy para mi país.

La oportunidad de elegir qué estudiar, es un privilegio que no todos los habitantes de un país gozan. Suele ser la parte más estrecha de la pirámide social, lo cual además de hacer sentirse afortunadas a las personas que la tienen, debe de provocarles un grado de responsabilidad en la toma de decisiones y en el uso del conocimiento para su país, su entorno, y las demás personas que tuvieron y sobre todo las que no tuvieron el posibilidad de la elección.

Reflexión

Seguramente ninguna de las personas que están leyendo estás líneas es responsable directo de ninguno de los males que aquejan a su entorno más cercano, las condiciones actuales de su país o los grandes problemas mundiales. Pero también seguramente tienen las posibilidades de ser parte de la solución, de elegir la preparación adecuada para que su impacto sea mayor y de identificar lo que pueden y quieren representar para su país.

Que gran oportunidad la de reflexionar en estas fechas patrias el sentido de pertenencia y trascendencia de nosotros mismos para nuestros países, en lo micro y en lo macro, y prepararnos con la educación como herramienta para afrontar los tiempos difíciles y para aprovechar los tiempos mejores.

Y tú, ¿cómo, para qué y por qué te estás preparando? 

Roberto Galíndez Gallegos 

rjgalindez@gmail.com

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