Hacer negocios con Asia y en particular con China es, desde hace ya varios años, un tema de moda entre los empresarios que hacen negocios internacionales. Por supuesto que no es un tema nuevo, todavía tiene madera de donde cortar. Aunque algunas oportunidades con relación a los negocios con China parecen desaparecer o perder atractivo, otras emergen. 

Breve historia del comercio chino

Para esto tenemos que remontarnos a los orígenes de la actividad exportadora de este país. Desde su apertura comercial, en 1978 se han dedicado a la manufactura de todo tipo de artículos, desde manufacturas muy básicas, hasta productos de alta tecnología. Pero no siempre fue así.

China, antes de iniciar su estrategia comercial orientada a la exportación, era un país muy pobre. Formado en su gran mayoría por campesinos, obreros y gente con bajo nivel económico y cultural. El cambio de estilo de vida de todas estas personas hasta convertirse en empresarios impulsó el desarrollo del comercio internacional doméstico.

A finales de los años 70, China era un país con desventajas respecto a sus países vecinos. Japón, por ejemplo, ya comenzaba a exportar tecnología en ese entonces, y cuyas marcas fueron muy relevantes hasta nuestros días. Entre ellas se encuentran Sony y Panasonic. China, para competir, además de productos básicos comenzó a producir los productos exitosos japoneses a una calidad y costo más bajo. De hecho, de aquí surge la mala fama de los “productos fayuca”, pues estos productos eran muy inferiores a sus contrapartes japonesas. 

50 años después

Sin embargo, desde esos orígenes hasta nuestros días ya han pasado más de cincuenta años. China aprendió muy rápido la lección, a tal grado que al día de hoy produce artículos con tecnología propia y en muchos casos, muy superiores a productos equivalentes de países “líderes” como Estados Unidos y los países europeos.

Esta mejora impresionante en sus procesos productivos también originó mejores condiciones laborales y del nivel de vida de los obreros. Como consecuencia, al día de hoy, los costos de producción, entre otros factores, se han incrementado. Justamente, algunos países del sureste asiático, como Vietnam y Camboya, están comenzando a implementar la estrategia china.

¿Por qué acercarse a China?

Hay oportunidades que se cierran y abren con relación al comercio con China. Por un lado, el costo de los productos se ha incrementado. Un claro ejemplo son las playeras de campañas políticas en México que, hace algunos años, se importaban a precios muy bajos. Hoy día, no se consiguen a los precios que desean los importadores y por ello comenzaron a buscar otras opciones.

Se puede decir que China ya dio un salto. Tras producir esa clase de artículos, se concentró en la producción de insumos más sofisticados. Por ejemplo alta tecnología propia y productos muy específicos para todo tipo de industrias. Como comenté al inicio de este artículo, la oportunidad de producir artículos básicos es cada vez más baja. No obstante, se está incrementando la producción de bienes más complejos. 

Conclusión

“Mientras uno sabe más cosas de China, menos sabe”, y es que, con un país con una historia milenaria y una gran tradición en costumbres y valores, es imposible resumirlo en unas cuantas líneas. Esto igual es aplicable en el terreno económico y de negocios, por lo que iré desarrollando muchas ideas de temas comerciales con Asia en este espacio. Sirva este artículo como una pequeña introducción a este panorama. Nos leemos en la próxima.

Jorge Vargas Berzunza

jvargas@latinasialink.com.mx

Latin Asia Link

 

Si te interesó este artículo, te invitamos a leer:

¿Es fácil o difícil exportar a China?

Terminando de comprender la cultura de negocios y el perfil del consumidor asiático en comercio exterior

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat