Hoy estamos viviendo en la denominada era digital, pero ¿cuándo empezó y hacia dónde va? Para ubicarnos con mayor facilidad podemos dividirla en tres etapas:

  • La primera etapa inició a finales de los 60’s cuando se implementaron las primeras supercomputadoras en algunas empresas, y terminó con la llegada de las computadoras personales a las casas. 
  • La segunda etapa comenzó con la conexión entre computadoras a través de internet y la adopción del correo electrónico como medio de comunicación entre las personas, y finalizó con la adopción de las redes sociales. 
  • Ahora, nos encontramos en la tercera etapa, la denominada cibervida, en la que las computadoras tienen gran potencia, las redes sociales son un medio de comunicación sumamente influyente, que se está integrando la inteligencia artificial, el trabajo en la denominada nube, el blockchain, entre otros elementos innovadores.

 

La vida en la era digital

 

En pocos años, para todas las generaciones que coexistimos en esta era, ha habido muchos cambios importantes en nuestras vidas. La OCDE publicó en 2019 un documento titulado How’s life in digital age?” en el que se propone revisar los impactos de la transformación digital en 11 áreas clave del bienestar de las personas (ingresos y riqueza; empleo y sueldos; vivienda; estado de salud; educación y capacitación; conciliación vida personal-profesional; compromiso y gobernanza cívicos; relaciones sociales; calidad medioambiental; seguridad personal y bienestar subjetivo).

El pivote que eligió la OCDE me parece muy acertado, el bienestar de la persona para evaluar si es que  el impacto fue positivo o negativo. A este punto le llamó inflexión digital, el punto de quiebre que se da cuando incorporó el elemento digital, tecnológico o informático a una área específica de mi vida. 

Impacto

 

Y tal cómo pasa con toda herramienta, siendo bien utilizada para lograr la meta que busco alcanzar, muy probablemente logre un impacto positivo. Pongamos un ejemplo simple de una herramienta física, un martillo, si la utilizo correctamente para clavar el clavo necesario para colgar un cuadro en la pared, logro una inflexión positiva en mi vida. De no ser por esa herramienta me hubiera tardado más tiempo, quizá no hubiera sido tan preciso, o cabe la posibilidad de que nunca lo hubiera logrado. De la misma forma con las herramientas que tenemos en la era digital, está en nuestras manos que el impacto sea positivo. Y para ti, ¿cómo ha sido la inflexión digital en las 11 áreas que plantea la OCDE?

 

Roberto Galíndez Gallegos

rjgalindez@gmail.com

@rjgalindez

 

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