La era digital presenta oportunidades y beneficios para cada una de las personas que pueden y deciden superar las brechas digitales que les separan de hacer de las nuevas tecnologías, herramientas imprescindibles en su vida diaria. Y, cómo todo en la vida, toda decisión implica asumir responsabilidades y toda responsabilidad requiere conocer las implicaciones. 

 

La mayoría de las personas solemos vernos en el espejo al menos una vez al día, eso nos brinda la seguridad de que la imagen que ven los demás es la misma que cada uno vemos de nosotros mismos, dejando fuera lo subjetivo, sabemos que nos arreglamos como nos gusta. En el plano digital pudiéramos hacer lo mismo, vernos en el espejo digital, y tener la certeza de que los demás ven lo que a nosotros nos gusta que vean.

 

Huella digital

 

Lo que hacemos en el plano consciente, por ejemplo, cuando enviamos un correo electrónico, subimos información a una red social, enviamos un mensaje de texto o hacemos una videollamada, es una parte de lo que se llama huella digital. La otra parte es más inconsciente, incluye lo que otros generan de nosotros, como puede ser una foto con los amigos en redes sociales, lo que hemos dado permiso de que sea público, pero también todo lo que vemos, decimos y visitamos en internet. 

 

Es como si además de vernos en el espejo, nos pasamos por Rayos X y se ven muchas más cosas que a simple vista nadie ve. Pero, además en el mundo digital la memoria es una característica fundamental, se guarda desde la primera hasta la última interacción que hemos tenido, y además no se olvida.

 

Sombra digital

 

Pero, ¿qué otra fuente de información tiene el espejo digital para mostrar quienes somos? También consulta lo que se conoce como sombra digital. Esto es el rastro que vamos dejando en sistemas de información públicos o privados. Por ejemplo cámaras de seguridad, la información que generan los dispositivos digitales que tenemos y que se conectan a internet como nuestro teléfono móvil, la televisión inteligente, dispositivos como Alexa o el asistente de Google, la aspiradora robot, relojes, focos inteligentes, etc. Todo contacto digital genera rastro, genera información sobre nuestro comportamiento, nuestras rutinas y hasta de nuestro estado de ánimo.

 

Conclusión

 

Lo anterior no es para asustarse, sino para hacernos conscientes de la responsabilidad que asumimos cuando tomamos la decisión de sacar provecho de las oportunidades que nos ofrece esta era digital. Lo interesante será evaluar si la persona que muestra el espejo digital es realmente lo que somos, lo que creemos que somos o lo que queremos ser. Y tú, ¿has pensado quién eres en el mundo digital?

 

Roberto Galíndez Gallegos

rjgalindez@gmail.com

@rjgalindez

 

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