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Consejos para tomar decisiones en tiempos de crisis

La última entrada hablé del líder del tipo artífice, aquel que se enfoca en resolver el quién en lugar del qué. También, uno de los…

La última entrada hablé del líder del tipo artífice, aquel que se enfoca en resolver el quién en lugar del qué.

También, uno de los elementos que más se le reconoce a este tipo de líder es la forma en que toma decisiones, sobre todo en tiempos adversos. Y todo se reduce a tener un proceso que combata a los tres principales obstáculos que se presentan al tomar una decisión.

¿Por qué darle tanta importancia al proceso de toma de decisiones? Lo responderé con una frase de Baumeister: “El 95% del tiempo el coche avanza en línea recta, pero son los giros los que nos llevan a dónde queremos.”

Estos tres obstáculos, que aquí llamaré villanos, son: el primero, la auto limitación de opciones, el segundo, el sesgo de información y, el tercero, exceso de confianza.

El inicio de este proceso está en no autolimitar las opciones, tomando un enfoque de multi opción. En otras palabras, evitar decisiones dicotómicas, esas típicas decisiones de <<sí o no>>. En su lugar plantéate un abanico de posibilidades. Combate el <<efecto palomilla>> que consiste en estar atraído estúpidamente por un solo foco cuando existe un pasillo de oportunidades, que a veces no vemos.

El segundo, el sesgo de información, que corresponde a la tendencia natural a solo fijarnos en aquella información que confirma nuestra postura. Esto provoca que nuestra valoración se distorsione. La principal herramienta para combatir a este villano, es buscar contrastar siempre la información y buscar un equilibrio. Existen muchas formas de hacerlo, como buscar el desacuerdo informado, hacer peguntas asesinas y discordantes y, el más importante, el tanteo. Este último elemento se puede resumir en la frase: descubre la realidad, no la predigas.

El último villano es el exceso de confianza que muchas veces demostramos cuando tomamos decisiones. Pero, exceso de confianza sobre qué, te preguntarás; bien, sobre los resultados y sus consecuencias sobre ti o sobre tu organización.

Los hermanos Heath, en su libro Decídete, plantean tres estrategias para librarse de este obstáculo. El primero es el Principio 10/ 10/ 10 que se refiere a plantearse las consecuencias de tu decisión en tres escenarios de tiempo: ¿qué consecuencias habrá en 10 minutos, en 10 días o en 10 años? La recomendación es pensar en el largo plazo.

La segunda estrategia es colocar cables trampa, que se refiere a diseñar procesos que incluyan mecanismos de alerta cuando algo no marche conforme al plan. Es una forma de apagar el piloto automático en que a veces nosotros y nuestras organizaciones se encuentran.

La última estrategia es seguir a tus principios. Suena a frase trillada, pero en realidad va más allá de definir una lista de valores genéricos. Se refiere a volver a las cosas que me definen como persona u organización.

En cada decisión, no olvidar preguntarse: ¿Qué tipo de persona quiero ser? ¿Qué clase de organización quiero crear? La señal de que estamos alejándonos de nuestros principios fundamentales es sentir angustia cuando nos vemos en la necesidad de tomar una decisión.

Al día tomamos alrededor de 2,500 decisiones, claramente algunas fútiles. Pero por lo menos una decisión al día requiere que activemos este proceso que combata a estos tres villanos.

Esto nos ayudará a administrar el futuro incierto al que todos estamos expuestos y, sobre todo, a prepararnos para el éxito y para el error.  Prepararse para el error inesperado es tan importante como prepararse para el éxito inesperado. Pues un éxito que no veníamos venir puede terminar en un error más grande o un error anticipado lo podemos transformar en un éxito. Todo depende de lo preparado que estés para el futuro y las decisiones que tomes.

Edwin Garcilazo: edwingarcilazo@gmail.com

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