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🧝‍♂️HERIDAS EMOCIONALES DE LA INFANCIA🧝‍♀️

Investigación, búsqueda, acopio, selección, traducción, redacción, edición y publicación:
Por Francisco del Cueto y Dondé y un excelente grupo colegiado de los especialistas en temas de Psicoanálisis, Psiquiatría, Psicología Forense, Perfilacion de trípodes y más maltratadores físico y emocionales.

Las cinco heridas psicológicas e igual emocionales de la infancia, que persisten cuando somos adultos

Las heridas emocionales son como lesiones psíquicas originadas desde la niñez hasta la adolescencia, y que repercuten significativamente en nuestro desarrollo y desenvolvimiento al llegar a la edad adulta, para actuar como adultos normales, se supone.

Más adelante,  les he de confesar que con una gran satisfacción por haber sido víctima, les compartiré cinco de las heridas psicológicas emocionales más comunes y cómo podemos, yo mismo, además, de haber nacido el Síndrome de Déficit de Atención Hiperactivo y también con Depresión Crónica Suicida congénita, lo más bueno es que nací Niño Arcoíris y con el don de ser el único Claricognosciente con certificación de las tres universidades que han desarrollado baterías y conocimiento de este raro tema del saber obtener información.

Varios, muchos amigos me insisten en que debo escribir un libro sobre mi vida, llena de anécdotas, viajes, relaciones con líderes mundiales,  múltiples condecoraciones, éxitos deportivos, sociales, empresariales, espirituales y muchos más, banales y frívolos.

Un día, hará unos pocos meses, sin el obligado acompañamiento y guía de mi excelente psicoanalista y maestro, Doctor Juan José Bustamante,  bajé a mi sombra o mi lado oscuro (no es tema relatarlo) ya allí supe en muy poco tiempo lo que no sabía de mi más profundo ser, mi realidad y más, en los últimos 70 años de vida, 50 en sesiones de psicoanálisis y siempre medicado. De verdad me conocí mucho más al fondo y ahí supe que tan real ha sido mi vida que mis amigos quieren algún día leer, por morbo? Por envidia? Por rencor acumulado? O simplemente para tener información y usarla en mi contra?

Que he decidido? Si voy, lo estoy haciendo ahora mismo, a escribir sobre mi vida, la real y nada envidiable. Pero les advierto que es con un solo objetivo: ayudar a niños, adolescentes, jóvenes, adultos y hasta de la tercera edad, quienes quizá están sufriendo en este momento, o ya lo  sufrieron y necesitan superar las secuelas para poder hacer una vida como todos la merecemos.

En este artículo, como es parte de mi, me apoyé en eminencias neurocientificas para colegiar y debatir lo que a continuación veremos desde diferentes puntos de vista académicos…comencemos.

Las delicadas heridas emocionales de la infancia, vaticinan en gran parte de los casos cómo podría ser nuestra calidad de vida cuando seamos adultos. Yo cambié “será por podría ser”, yo estoy convencido que muchos hemos salido adelante, con muchas dificultades, pero aquí estamos, de que duelen si duelen, pero para eso existe la ayuda profesional y la voluntad propia.

Las heridas son como lesiones psíquicas, como fragmentos sueltos y mal curados, que con frecuencia nos impiden llevar una existencia plena e incluso afrontar los pequeños problemas del día a día con mayor soltura y resistencia.

Los signos de esas heridas psicológicas suelen evidenciarse con infinitos síntomas delicados: ansiedad, pensamientos obsesivos, rumiar, mayor vulnerabilidad hacia determinados trastornos psicológicos o de la personalidad , problemas del sueño, actitud defensivas, traumas como el NCHS, que yo lo adquirí gracias a mis padres. Quienes por otro lado fueron personas mucho muy prestigiosas y educadas, impecables.

De verdad no es fácil lidiar con un pasado traumático, sin embargo, aún lo es más cuando esas marcas se originaron en una edad temprana, inclusive en la lactancia, afirmaba la Psiquiatra Melanie Klein. En esa primera etapa de la vida de un bebé, uno que gatea o ya niño, es donde carece aún de estrategias personales para manejar, entender y dimensionar lo que sucede en su círculo más cercano. Yo tuve una madre victimista, manipuladora, maltratadora y chantajista emocional. Y en mi caso la ira y la envidia me las aplicó al sentir cercana su muerte.  Contra natura totalmente me dijo un alto prelado del Vaticano, obviamente a la señora le causaba ir ida y vuelta por el círculo de Klein.

“Recuerda que tu cuerpo físico es un reflejo directo del estado de tu ser interior”

–Lise Bourbeau-

Así, de alguna forma, es totalmente común que siempre acontezcan cinco tipos de experiencias dolorosas o heridas emocionales en la infancia que terminarán dejando una impronta muy evidente en nuestra propia personalidad.

¿Por qué y cómo surgen las heridas emocionales?

A veces, las heridas emocionales aparecen gracias a un pasado infantil y en casos, como el mío, hasta la adolescencia realmente traumáticos. En este caso, la madre y el padre o principales referencias afectivos del niño son despiadadamente maltratadores, negligentes al ignorarlo, menospreciarlo o están ausentes físicamente y hasta estando ahí cerca de él; viendo la televisión, leyendo algo, jugando con el celular o simplemente pegados al teléfono.

En cambio, en otros casos, la herida emocional se origina por una interpretación distorsionada de la realidad por parte del niño. En mi caso TDAH, pónganse a imaginar lo que un niño que funciona a mil revoluciones por minuto (metáfora), le reprimen toda la creatividad, la fantasía y demás detonadores de actividades únicas.

Debemos estar conscientes que los pequeños no cuentan con un aparato psíquico lo suficientemente desarrollado que les permita interpretar sus impresiones y sensaciones de forma adecuada. Confundidos, desorientados, ansiosos, temerosos y hasta con sentimiento de culpa. Por tanto, un simple descuido por parte de los padres, puede desembocar en una interpretación catastrófica por parte del infante. Alguien una vez me dijo “un niño maltratado física y emocionalmente, nunca odiará a sus padres, pero se odiará siempre a si mismo.”

De esta forma, las heridas emocionales se originan por una o varias experiencias negativas (o interpretadas como tal) vividas en la niñez. Dichas vivencias dejan una huella afectiva que, de alguna manera u otra, termina repercutiendo en el comportamiento del adulto.  Yo agrego que no siempre, y cada adulto actúa diferente, lo que depende también de cómo trabajo solo o con un psicoanalista el tema.

Dicho esto, veamos a continuación cuáles son nuestras heridas, definidas por Lisa Bourbeau, la conocida coach y experta en crecimiento personal famosa sobre todo por crear una escuela y talleres bajo el nombre “Escucha tu cuerpo”.  Yo siempre la sigo y la consulto.

  1. Heridas emocionales de la infancia: el miedo al abandono.

La soledad es el peor enemigo de quien vivió el abandono en su infancia. Por tanto, es común que en la edad adulta se experimente un constante temor a vivir de nuevo esta carencia. De ahí que aparezca, por ejemplo, una elevada ansiedad a ser abandonado por la pareja,  pensamientos obsesivos y hasta conductas poco ajustadas por el elevado temor a experimentar una vez más ese sufrimiento.

En muchos casos, la depresión y el apego, abre las puertas a hombres y mujeres manipuladores, que aprovecharan su situación y sacarle lo más que puedan. También por la misma depresión y una empujadita de algunos oportunistas, ya como víctima alivia sus presiones con hipersexualidad, promiscuidad, alcohol o drogas, camino a una muerte voluntaria segura.

Es más, estudios como el llevado a cabo por la doctora Sharlene Wolchik de la Universidad de Arizona y publicado en el Journal of Abnormal Child Psychology nos explican que es precisamente el miedo a ser abandonados, lo que genera en gran parte de los casos las rupturas de pareja. Son situaciones donde solo vive la angustia y el temor continuado, algo que genera una elevada dependencia y presión hacia la otra persona. Son situaciones muy complejas de manejar en muchos casos.

Las personas que han tenido las heridas emocionales del abandono en la infancia y que seguro sufren NCHS (síndrome del niño descuidado, olvidado, desatendido, ignorado, dejado, negado, reprimido, abandonado, olvidado, incumplido, hecho a un lado al ser sus hermanas o hermanos los consentidos), tendrán que trabajar su miedo a la soledad, su temor a ser rechazadas y las barreras invisibles al contacto físico.

El abandono es lo que más afecta a psicopatas, narcisistas y limítrofes.

La herida causada por el abandono no es fácil de curar, lo sabemos. Así, tú mismo serás consciente de que ha comenzado a cicatrizar cuando el temor a los momentos de soledad desaparezca, y en ellos empiece a fluir un diálogo interior positivo y esperanzador.

  1. El miedo al rechazo

El miedo al rechazo es una de las heridas emocionales de la infancia también más profundas, pues implica el rechazo de nuestro interior. Con interior nos referimos a nuestras vivencias, a nuestros pensamientos y a nuestros sentimientos.

En su aparición pueden influir múltiples factores, tales como el rechazo de los progenitores, de la familia o de los iguales. Genera pensamientos de rechazo, de no ser deseado y de descalificación hacia si mismo.

La persona que padece de miedo al rechazo, baja su sentimiento de merecer afecto o comprensión y se aísla en su vacío interior. Es probable que, si hemos sufrido esto en nuestra infancia, seamos personas huidizas. Por lo que debemos trabajar nuestros temores, nuestros miedos internos y esas situaciones que nos pueden generar desprecio a nuestra persona.

Vuelvo a tomar aquí otra vez el timón y aportarles mi muy larga y dolorosa experiencia en el tema del rechazo, secuela de la infancia, la verdad es mucho más complejo y sucede con mucho mayor frecuencia de la que uno podría pensar.  Así mismo la dimensión y el sentido emocional que les demos, así será nuestro constante sufrir una y otra vez lo que fue nuestra infancia y adolescencia.

Fíjense bien, tomen el papel y métanse en los zapatos de un joven o maduro directivo o directiva que va progresando con buena firmeza, pero que sufre de NCHS. Dejemos a un lado la pareja, es un tema menor en el rechazo.  A menos que la pareja sea una persona manipuladora, chantajista o trípode.

Temas como estos duelen a los NCHS:

  1. No te incluyó en/para
  2. El cliente prefiere ver a su compañero.
  3. Este año recortaron la lista de invitados
  4. Ahora la asamblea es solo para socios
  5. Ira X a NYC en su lugar
  6. Su solicitud para ingresar fue pasada al año próximo
  7. Su hija no cumple con los requisitos
  8. Su mesa ya la dio el otro capitán
  9. Disculpa amigo no llego, esque……
  10. Tú quieres mañana? Yo solo puedo los jueves y temprano.
  11. Ay, que lastima, pero tengo otro “compromiso”
  12. Ya ni entres, ya se tomó la decisión.
  13. No te invitaron?

❤️‍🩹FALSA/OS AMIGAS/OS❤️‍🩹

  1. Vengo corriendo, solo tengo una hora.
  2. Te dije a las 5 y ya son las 6 y por aquí está lloviendo 🤷🏻‍♀️
  3. Ya no te hablé por que no traía saldo
  4. Me arrestaron 🤣
  5. Mejor tú ve solo, yo todavía estoy en las uñas
  6. etcétera etcétera

Si es tu caso, ocúpate de tu lugar, de arriesgar y de tomar decisiones por ti mismo. Cada vez te molestará menos que la gente se aleje y no te lo tomarás como algo personal que se olviden de ti en algún momento. Yo hoy feliz, solo me llama quien de verdad quiere saber de mi y mi mejor decisión ha sido mantener solo a las instituciones que me producen beneficios a mi.  Ya pasó el tiempo de andar regalando, tiempo, dinero, palabras.

Bueno, inclusive personas que tienen los diversos trastornos de la personalidad (psicopatas, narcisistas, maquiavélicos, sadicos, cínicos y, quizá, quienes sufren más de temor, miedo o hasta pánico de ser rechazados o dejados por sus cercanos,  son los limítrofes quienes son más susceptibles al suicidio.

3. La humillació

Esta herida se genera cuando en su momento sentimos que los demás nos desaprueban y nos critican, la mayoría de las veces por envidia, celos, venganza porque no hicimos o les dimos lo que nos pidieron.

Podemos generar ese horrible sentimiento de humillación en nuestros niños diciéndoles, a mi TDAH eres un burro, siempre papando moscas, pon atención ve a tus hermanas, no puedes dejar de hacer ruido y correr de un lado para otro; estos niños de verdad son malos y además pesados. Peor aún reprenderlo delante de los demás y ridiculizándolo, así como aireando sus problemas ante los demás; esto destruye la autoestima infantil.

Las heridas emocionales de la infancia relacionadas con la humillación generan con frecuencia una personalidad dependiente y le pone en una posición súper vulnerable, carne de cañón para trípodes y manipulaciones oportunistas.

Pudimos haber aprendido a ser “tiranos” y egoístas como un mecanismo de defensa, e incluso a humillar a los demás como escudo de defensa. Para nada en mi caso, totalmente lo contrario, inclusive juré que ni mi esposa o hijas ni siquiera supieron que es pasar por lo que yo pasé. Pero eso no quiere decir que mis secuelas estén curadas, que el estigma no esté en mi y peor aún, que quienes lo saben, envidiosos principalmente, no lo aprovechen para aplicármelo.

Haber sufrido este tipo de experiencias requiere que trabajemos nuestra independencia, nuestra libertad, la comprensión de nuestras necesidades y temores, así como nuestras prioridades.

4. La traición o la duda y temor a confiar.

El temor a confiar en los demás surge cuando el niño se ha sentido traicionado por alguno de sus progenitores. O a veces, yo, somos más confiados por tranquilidad, pero a mi ya me han robado, defraudado, engañado, traicionado, más lo que se acumule. Yo lo que hago es decirle al o a la hipócrita “en ti no confío ni tantito”.

Dimensiones como incumplir promesas, no proteger o cuidar, guiar, engañar, mentir, maltratar física o emocionalmente, no estar cuando más se necesita a un padre o a una madre origina heridas profundas. En muchos casos, esa sensación de vacío y desesperanza se transforma en otras dimensiones: desconfianza, frustración, rabia, envidia hacia lo que otros tienen, baja autoestima…desolación.

Haber padecido una traición en la infancia construye personas controladoras y que quieren tenerlo todo atado y reatado. Si has padecido estos problemas en la infancia, es probable que sientas la necesidad de ejercer cierto control sobre los demás, lo que frecuentemente se justifica con un carácter fuerte. Lo

Estas personas suelen confirmar sus errores por su forma de actuar. Sanar las heridas emocionales de la traición requiere trabajar la paciencia, la tolerancia y el saber vivir, así como aprender a estar solo y a delegar responsabilidades.

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5. La injusticia

La injusticia como herida emocional se origina en un entorno en el que los progenitores principales son fríos y autoritarios. En la infancia, una exigencia en demasía y que sobrepase los límites generará sentimientos de ineficacia y de inutilidad, tanto en la niñez como en la edad adulta. Un autor experto en este tema es sin duda Yong Zhao, un respetado académico de la educación.

Según Zhao, tal y como nos explica en uno de sus trabajos, “el autoritarismo en el hogar y en la propia educación afecta tanto al desarrollo psicológico y emocional, como al potencial y rendimiento de los propios niños. Cuando nuestros derechos son vetados y no recibimos apoyo, consideración y una cercanía afectiva válida y significativa, aparecen sin duda graves heridas psicológicas.”

Las consecuencias directas de la injusticia en la conducta de quien la padece será la rigidez, la baja autoestima, la necesidad de perfeccionismo, así como la incapacidad para tomar decisiones con seguridad.

En estos casos, es importante trabajar la autoestima, el autoconcepto, así como la rigidez mental, generando la mayor flexibilidad posible y permitiéndose confiar un poco más en los demás.

Ahora que ya conocemos las cinco heridas emocionales de la infancia que pueden afectar a nuestro bienestar, a nuestra salud y a nuestra capacidad para desarrollarnos como personas íntegras, podemos comenzar a sanarlas.

En desacuerdo con mis colegas, eminencias en serio, por haber yo mismo sufrido en carne propia todo lo que podrían imaginar y más, les aclaro una cosa LAS SECUELAS, ESTIGMAS Y RECUERDOS NO SANAN NUNCA, menos si son nuestros puntos más vulnerables y nunca falta alguna persona perversa que te lo recuerde pero en tono de rencor, venganza y envidia.

Y entonces que puedo hacer? Ahí les va.

  1. No olviden lo que vivieron, pero lo más importante es como se sentían, después como se sintieron y como cuando pegan con el dedo chiquito del pie a la mesa.
  2. Júrense a sí mismo y al ser superior o la divinidad que le oren, que ustedes jamás repetirán ese patrón y que al contrario. Y háganlo, su familia se los premiará.
  3. NO LE PLATIQUEN A MUJER U HOMBRE ALGÚNA/O ESTÁS EXPERIENCIAS. PRIMERO LES DIRÁN QUE IGUALMENTE FUE SU INFANCIA, ASÍ LES SACARÁN MÁS, COMO HAN SIDO VÍCTIMAS AMBOS DE LO MISMO ENTONCES YA SON ALMAS GEMELAS DE FUEGO EN EL UNIVERSO.  Y A PARTIR YA ERES VÍCTIMA DESDE UN OPORTUNISTA O HASTA UN TRÍPODE.
  4. MEJOR CONOCIDA COMO LA TRIADA OSCURA.

Recuerden que todos tenemos un niño niña dentro, sáquenlo a jugar con otro otra. Solo por favor cuídense y no permitan que alguien les agarre el tema para fines de lucro. SILENCIO