Por: Karli Acuña
Resumen
Cuando decidí cambiar de rumbo profesional a mis 27 años, pensé que ya era tarde para mí. Sin embargo, la tecnología me ofreció la oportunidad de reinventarme. Pude ampliar mis horizontes y hoy trabajo en lo que realmente me apasiona. Cada esfuerzo ha valido la pena y no se trata de suerte, sino de estar preparada para el momento justo. Esta es mi historia de transformación, aprendizaje y perseverancia.
Introducción
No siempre supe que mi futuro estaba en la tecnología. Mi formación inicial fue en el sector humanista, pero en el camino descubrí que mi verdadera pasión estaba
en la programación y el desarrollo tecnológico. Sin embargo, dar el paso para cambiar de rumbo me atemorizaba: ¿Sería demasiado tarde? ¿Sería capaz? Con muchas dudas, pero con más ganas que miedo, comencé mi camino de manera autodidacta, aprendiendo programación por mi cuenta. Me inscribí en cursos gratuitos, participé en diversos bootcamps de desarrollo full stack, me certifiqué en distintos lenguajes de programación y, en mis tiempos libres, comencé a realizar proyectos personales mientras trabajaba a tiempo completo en el área comercial de una compañía.
Cuando encontré la posibilidad de postular a la beca de Fundación Beca para el Digital Business Seminar en ISDI, sentí que era mi oportunidad de dar un paso más. Me atreví, apliqué… ¡y la conseguí! Mi certificación en Madrid fue una experiencia reveladora: aprendí sobre inteligencia artificial, negocios digitales y liderazgo, y conocí a personas que me inspiraron y motivaron a seguir. Regresé con una convicción aún más fuerte: quería trabajar en tecnología y necesitaba seguir preparándome para conseguirlo.
De la beca a mi nueva carrera en tecnología
Volver de ISDI fue un punto de inflexión. Con la energía y motivación renovadas, seguí preparándome y, finalmente, apliqué a una empresa de tecnología que desarrolla Software as a Service (SaaS) para el sector agrícola. Me preparé técnicamente para las entrevistas, pero, sobre todo, busqué la manera de reflejar la pasión y disciplina que tenía para avanzar en este camino. La preparación no fue en vano y conseguí el puesto. Hoy, un año más tarde, lidero la implementación técnica de nuestra solución en Chile y me encargo del soporte del servicio TI de todos nuestros clientes en el país. Con eso, me he ganado un espacio en la empresa en donde también programo, aporto con innovación a nuestros proyectos y estoy formando mi propio equipo con la confianza de quienes me dieron esta oportunidad.
Ser mujer en tecnología: Atrévete a tomar tu lugar
A veces, como mujeres, sentimos que la tecnología ha sido tradicionalmente un sector dominado por hombres y que no hay espacio para nosotras aquí. Sin embargo, cada vez somos más las que nos abrimos camino, demostrando que tenemos el talento y la capacidad para sobresalir en este campo.
En mi rol, he tenido la oportunidad de conectar con muchas mujeres que, sin darse cuenta, son las key users de nuestras soluciones tecnológicas en sus empresas. Son ellas quienes hacen que la operación funcione día a día, y mi trabajo es acercarlas aún más al sistema, haciéndolas parte activa del proceso y mostrando su enorme valor estratégico en la operación.
Es por eso que tengo la convicción de que el mundo necesita nuestra perspectiva, nuestras ideas y nuestra manera de hacer las cosas. No se trata solo de ocupar un espacio, sino de demostrar que nuestras habilidades y conocimientos pueden marcar la diferencia. No es cuestión de suerte, es cuestión de estar preparadas y listas para cuando la oportunidad llegue.
Nunca es tarde para empezar de nuevo
Muchas veces pensamos que el camino profesional ya está definido y que no hay vuelta atrás. Pero la realidad es que siempre hay oportunidades para reinventarnos. La clave está en la disciplina, la constancia y la capacidad de aprovechar cada oportunidad que se nos presenta.
Mi historia es un testimonio de que si te apasiona la tecnología, nunca es tarde para comenzar. Cada día que dediques al aprendizaje es un día menos para alcanzar tu meta. Y cuando llegue la oportunidad, estarás lista para tomarla.
A todas las mujeres que, como yo, alguna vez dudaron de si tenían un lugar en este mundo: sí lo tienen. Solo hace falta atreverse y dar el primer paso. Así que ve por ello. Empieza con lo que tengas, donde estés. Porque el mundo necesita más mujeres en tecnología, y una de ellas podrías ser tú.
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